
Descuida que ya no miro por mi ventana cuando pasas, descuida que ya corro cuando suena el teléfono, descuida que ya no me importa que me veas despeinado y mal vestido, de tu recuerdo ya me he desecho, de tus besos ya me he olvidado, ahora solo eres una sombra en mi memoria, un puñado de arena que se lleva el viento, un viento fresco y cargado de nuevos aromas, de azahar y jazmín, de nuevas aventuras por vivir, y mientras tanto espero que hay sigas, postrada ante el destino que al final te maltrato a ti, pero descuida porque en verdad te digo que estos versos ya no son para ti, han encontrado un nuevo dueño, un nuevo corazón con el que compartir sus sueños, mis sueños, que al final siempre resultan ser una ilusión infantil, un ir y venir en un mundo mágico, una sonrisa por reír, unos labios por probar, tal vez unas lagrimas por llorar, pero siempre al fin un sueño que nos habla de ser feliz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario