jueves, 21 de julio de 2011

Dos cuerpos desnudos abrazados, fundidos en un solo ser bajo la luz de la luna. Caricias, besos, amor, todo parecía demasiado perfecto como para ser real, y se decían que un sueño habría de ser.
La brisa de la mañana ya llegaba, mas ellos ni se inmutaban, tan solo más fuerte se abrazaban, intentando de unirse más si cabía.
Entonces a ella una furtiva lagrima le recorre la mejilla, el aparta su pelo con una caricia, seca la lagrima con su pulgar y, donde antaño esa se encontrara, la besa y le susurra al oído: "A partir de este momento en vez de lagrimas mis besos tendrás".
Y así los sorprende el sol, abrazados, desnudos, locamente enamorados.

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