viernes, 8 de enero de 2010

Paseo entre mis recuerdos.


Divago entre mis pensamientos, entre mis recuerdo, entre esas minúsculas imágenes de mi memoria, que como motitas de polvo se posan ante mis ojos. Camino por la fría calle, miro primero a un lado, luego al otro, nadie viene, nadie más me acompaña en este intimo viaje, el sonido del repicar de unas campanas es augurio de que la hora se acerca, doy un paso, luego, muy despacio, otro, me pongo en marcha, mis manos heladas llaman mi atención, esta sensación, este sentimiento... me trae tantos recuerdos, tantos paseos en solitario sin mas compañía que la del alma mía, esta soledad que me asfixia, que me oprime el pecho, estas manos heladas que me traen tantos recuerdos... Aun veo tu rostro sonriente junto al mío, aun saboreo tus labios en el aire, aun siento el suave tacto de tu piel desnuda junta a la mía... Una furtiva lagrima se resbala por mi mejilla, te hecho tanto de menos, te añoro tanto, como si esta distancia que nos separa fuera la que separa los dos extremos del universo... como si lleváramos eones sin vernos, y es que no se lo que me pasa, no se ya ni que es lo que siento o padezco, pero si algo de todo esto es cierto, es que solo cuando estoy contigo noto latir el corazón en mi pecho. Si es que solo a tu lado puedo soñar de nuevo, solo cuando miro en la inmensidad del océano de tus ojos puedo ver un nuevo amanecer colmado de dulzura, tal vez sea este pobre corazón abocado a la infantil ilusión de aferrase con todas sus fuerzas al amor, tal vez sea que al fin tras años de busque di contigo al fin, la verdad es que no lo se, y que no me importa en absoluto, pues en este momento lo único con lo que disfruto es con el sonido de tu sonrisa, con la belleza de tu rostro, y con tu voz susurrando cerca de mi oído todas esas palabras que siempre quise oír.

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